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sábado, 22 septiembre 2007
Dave Gahan | Kingdom
Dir.: Jaron Albertin
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viernes, 21 septiembre 2007
While My Guitar Gently Weeps
Félix Cristiani, bajista y compositor argentino, registra un pasado ecléctico dentro de la escena trasandina. Actualmente, es miembro de la banda de Daniel Melero, quién a su vez oficia de productor de La vida secreta, su primer álbum solista. Una colección de canciones con inquietud pastoral, certificado de un songwriter capaz de moldear letras a su antojo, inyectándo prontitud a himnos secretos no anunciados.
+ Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, pero a veces la espera es tan dilatada que llega a cambiar el sentido de las cosas. Así, ferozmente, Félix marca su ritmo desde el inicio de su carrera. De las primeras pruebas nació Marguerite, proyecto solista. Vinieron dos discos inéditos, Punk (2002) y 2 (2003): tecno, dub, minimal, glitch, entropía, maximalismo. También, fue parte de Spleen, banda con la que grabó Deriva, álbum inédito que contó con la producción de Marcelo Montolivo y la post-producción de Melero. Con la partida del baterista a principios de 2003, el grupo incorporó secuencias lo que concluyó en un disco de tecno rock que tuvo como invitados a Babasónicos, Daniel Melero, Juani, Gabriel Lucena (Entre Ríos), Carca, Gori (Fantasmagoria), María Fernanda Aldana (El Otro Yo), Adrián Paoletti, Capri y Sergio Chotsourian (Los Natas). Permanece inédito.
+ A menudo sucede que un cantautor desea sonar como un grupo, pero muy pocas veces se encuentran grupos que suenen a cantautor. Ese es el sorprendente aspecto que adopta el brillante debut de Félix, La vida secreta. Una placa grabada entre Septiembre de 2005 y Febrero de 2007, de voz silueteada, arrebatos y melancolía, de gusto confortable, y gran calidez, pero con la idea fija de no desviar la atención en sus composiciones e interpretación, desplegada en trozos de música que se escenifica a la caza de un pop de costuras y folk de dormitorio.
+ Félix entrega un disco enmarcado en un manual de estilo que no renueva nada pero que sí ahonda con acierto en el encanto de las cosas sencillas. Una voz narcótica, casi sedada, que maneja las riendas y aporta profundidad a una formula que no por clásica deja de sorprender: “Cuando grabo intento llevar la música y las palabras a otra dimensión. Hacer La vida secreta me tomó mucho tiempo porque quería un sonido que pusiera en contexto y amplificara esas palabras que tenía. Empecé grabando las acústicas. Escuchaba la toma y me deprimía porque se oía el acto de tocar. Y el texto perdía la idealidad del pensamiento. Se empobrecía. Con el tiempo me di cuenta que ocultando la interpretación llegaba a un estado musical de aislamiento, de sonidos ideales, y de sensaciones. Ganaba el carácter solitario de ese discurso”, comenta el compositor.
+ La vida secreta es infinitamente mejor que la mayoría de los discos que forman parte de un imaginario bajo un nuevo sonido de timbre y melodía sepia, que hace meses huele a cliché repetido, recocido para volver a sorprender a un oyente medio que ha empezado a resentirse de tanto producto inocuo y sobredimensionado por la caprichosa actualidad de medios que apelan al hype como verdad absoluta en la música: “No tenía pensado los arreglos, ni estaba la forma final -dice Félix-; fui recolectando material de manera bastante irregular y definí el cuerpo a partir de lo que tenía. Grabé muchísimas cosas, que se me iban ocurriendo. La mayoría fracasó. Y quedaron las que me salieron. Fue un collage. Materiales, relieves, colores”.
+ La vida secreta es una colección de canciones curativas. La calidad, la sensibilidad y la cercanía de su voz se conservan en textos sorprendentes de mucha emoción. Una placa de inteligencia emocional, radiografía de un mundo inmaduro, íntimo, extrovertido, meloso, mezcla imposible entre lo genuino y lo malévolo: “Es un disco de canciones compuestas con guitarra acústica y voz. Gradualmente se grabaron teclados, guitarras eléctricas, violines bajos y baterías que fueron recortados y pegados como en un collage. Ese modo de intervención impuso un funcionamiento de pesos y contrapesos en el que los instrumentos dejaron de trabajar como empleados de la forma (mayoritariamente A-B-A-B) ¿Qué es más incierto para el enamorado que el futuro? En La vida secreta el discurso amoroso aparece en un estado ideal y contundente”.
+ De ese modo, susurradas al oído, enamoran composiciones que sin dejar de sonar familiares sorprenden a cada quiebre: “Calor” (…el verano es lo que tengo / no hago más que abordar su fin / su calor es para otros…), “ La Espera ” (…una sola vez te ví / una noche como esta / sé que me recordás / me besabas con los ojos…), “Molestias” (... y si estás cosas se acaban / pronto quiero un fin / somos personas amables / capaces de destruir…), cuenta con la colaboración de Gustavo Álvarez Núñez, “Problemas” (…padecer con ilusión / esa fue mi historia / hoy ya no espero nada más / es el final de un camino / largo camino / no hay nada como vivir…), y “Siete Días” (.. hoy tiré de los cajones de la habitación / lo que aún te quedaba de vida).
+ Si se ha de empezar por el final, se empieza, incluso por el epilogo: de esta manera, uno escucha atento a cualquiera de los entrañables recorridos que se forman al completar una placa como esta. Hace falta volver a escucharlo, porque detrás de la vestimenta de sus canciones, se oculta un mundo que nunca podemos terminar de apagar. Nunca un final y un comienzo fluyeron directos y lucidos. Una borrachera de inocencia, precedido de una ceremonia de desenmascaramiento emocional. El mundo se ha vuelto demasiado cínico para sus composiciones. Por sus rendijas se cuela el sol. Un disco hermoso de cabo a cabo.
Fotos: Tomás Barry
Agradecimientos: GAN - Diego Luque - Félix
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domingo, 09 septiembre 2007
God Only Knows
Hace una semana mi madre sufrió un accidente vascular. Cayó desmayada en su habitación. Mi padre la encontró boca abajo, en plena crisis epiléptica. Mi hermana Ana la trasladó inconciente en su auto a la clínica, la acompañaba mi hermano Daniel. Mi padre estaba en shock. Están separados, pero mantienen una relación civilizada. Esa noche me encontraba en un evento de Absolut Lomo. Me llamó mi hermana alrededor de las 10.30 p.m. Me volví loco. Atravesé Alonso Córdova, Américo Vespucio, y Vitacura como un delicuente. No pensé en nada. Paré el primer automóvil que me enfrentó con sus luces altas. Llegué a la clínica Avansalud de La Florida. Mi madre se encontraba con riesgo vital. En minutos nos entregaron el diagnostico del escáner cerebral practicado por el medico de turno. No era una simple crisis epiléptica. Mi madre sufre de hipertensión. El resultado de ese scanner ha cambiado mi vida. Mi madre tiene un tumor cerebral temporal de 5cms., alojado en el hemisferio izquierdo de su cabeza. En ese momento prendí fuego a Dios. Esperamos por una cama en esa clínica. Esa noche, Santiago se encontraba con una crisis hospitalaria. Nos derivaron al Instituto de Neurocirugía. Caímos en buenas manos. Deambulamos toda la noche en una ambulancia privada. Mi madre no reaccionaba, su pulso era estable. Mis ojos estaban hinchados. No había presente. Mi vida con ella se pasó por frente en millones de fracciones de segundos. Soy egoísta, me gusta saber que mis padres duermen cerca, soñar que sobre la silla del comedor me espera el uniforme del colegio, limpio, planchado. Soy el mayor de tres hermanos, sin hijos, sin compromisos y medianos plazos que cumplir. Dude más que nunca de la vida, de mi existencia, me empezaron a doler los recuerdos, ausencias. Decidí curarme tapando, callando, increpándome por lo que no hago y tengo que hacer, por el tiempo que desperdicio, porque no paro de hacer el tonto.
Eran las 05.30 a.m. cuando nos atendió el neurocirujano de turno. Mi madre estaba más cerca de su Dios. Yo estaba más cerca de verla partir. La estabilizaron, con el diagnostico de urgencia nos derivaron al tercer hospital de la noche, Dr. Luis Tisné, cercano a nuestra casa. Creo que sí Dios existe, pensó en ella. Yo pensaba que Dios era esa voz de ultratumba que se oye en los concursos cuando la respuesta de uno de los contrincantes no está clara. No quiso llevársela. Eran las 07.30 a.m. Ella seguía estable pero inconciente. Ingresamos al box de urgencia. Estabilizadores, cambios de ropa, madrugada, mal aliento. Ella no retenía la orina, tampoco las convulsiones. Estaba imposibilitado. Respire muchas veces el leivmotiv del film “Conoces a Joe Black?”. La muerte tiene olor a pasillo, a soledad, a silencio, a arrepentimiento, a perpetuidad, a cenicero. No te busca, te encuentra. Tenía ese cansancio visual de los pasillos, de las sirenas, de las camillas, de ese olor particular al blanco empobrecido que todo hospital público proyecta. Con mi hermana logramos ingresarla a una pieza común. Conseguimos al mediodía llevarla nuevamente al Instituto de Neurocirugía. No pudimos internarla, ni menos sacarle la resonancia magnética a su cerebro. Seguimos en manos de otras personas que respiraron eso que tanto odie las primeras 24 horas. Respiraron a mi madre. Ella tiene cosas pendientes. La necesito más que a nadie en esta vida. La necesito para verla feliz. La necesito porque quiero que cuide a mis hijos, y que ellos la adoren por todo el tiempo que no pude decirle te amo. Día sábado, mi madre responde a los cuidados clínicos, nos reconoce, comienza a hablar. No recuerda nada. Tiene una sonda en su nariz, por ahí le administran suero para alimentarla. Tiene 3 agujas conectadas a sueros, ambos brazos están morados, le inyectan lo necesario para erradicar una nueva crisis, la estabilizan con inyecciones anticoagulantes.
Desde el sábado pasado mi vida tomo otro rumbo, ha cambiando para no parar. Está girando hacia un lado y hacia otro, como cuando enciendes la lavadora y te pasas de programa, y giras la rueda en sentido contrario para dejarla luego avanzar. Quiero que me vea feliz. Por primera vez me acordé del amor. De porque es tan esquivo conmigo o de por qué me esquivo de el. Comencé a ver las cosas de otra manera, de la manera que siempre la vi y no quise darme cuenta. He dormido mal. Despertándome muchas veces a lo largo de la noche. Soñando que desayunaba a medias, que no llegaba a despertarme, que veía borroso, que no me salían las palabras ni reconocía a nadie. Desaparecieron los compromisos, los calendarios, las agendas, los aniversarios, los regalos, los cumpleaños, la edad, las citas, los mensajes de textos, el amor, los amigos. Sin embargo, estos últimos me levantaron con su vibra. Desde ese día mi vida tiene más amor que nunca, mi corazón esta completo. Ya no tengo dudas. Mi madre esta conciente, comenzó a responder. La resonancia cerebral arrojó que el tumor era benigno, un cuerpo calloso de morfología e intensidad normal, de cirugía complicada. Es más pequeño de lo que pensábamos, sigue siendo impactante, verlo en la resonancia asusta, intimida, te hace dudar de donde te encuentras parado. Hoy es uno de los días más felices de mi vida. Mi madre asumió la parte más difícil: comprender esta realidad. Estoy feliz porque sé que estará pronto en casa. Sé que pronto se reirá y preguntará, cómo nos ha ido en el trabajo. Sé que quiere ser abuela. Sé que es la persona que menos merece pasar por esto. Daría todo para verla desayunar junto conmigo. Daría todo por verla entrar cada tarde después del trabajo. Daría todo por verla de pie este fin de semana. Daría todo para decirle que la amo, que la extraño, que la admiro, que la sueño, que me hace falta. Hoy ya no soy yo, así dice la letra de Cerati-Melero. Ya no soy yo, soy mejor persona del que la dejó esa noche en casa. Hoy ya no soy yo, claro que no. Sigo caminando, esperando que algún día encuentre un THE END que de paso a unos créditos donde por fin leeré quién soy yo. Vieja, te espero en casa, nos volveremos a reír, prepararé el té y esas tostadas con mantequilla y mermelada que tanto disfrutas.
Te espero. La mesa está servida.
I may not always love you
But long as there are stars above you
You never need to doubt it
I'll make you so sure about it
God only knows what I'd be without you
If you should ever leave me
Though life would still go on believe me
The world could show nothing to me
So what good would living do me?
God only knows what I'd be without you
God only knows what I'd be without you
If you should ever leave me
Well life would still go on believe me
The world could show nothing to me
So what good would living do me?
God only knows what I'd be without you
God only knows what I'd be without you
God Only Knows - The Beach Boys
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